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MENORCA DESDE EL MAR

Ruta norte: Desde el puerto de Ciutadella, hasta Cala Pilar, visitando Cala’n Blanes, Cala’n Brut, Calas Picas, Es Pont de’n Gil, Sa Marador, Punta Nati, Calas Pous, Calas Morts, Cala Morell, Playas de Algayarens, Es Plà de Mar y Cala Pilar.

En esta travesía tendrán la oportunidad de visitar infinidad de cuevas naturales, en las que es posible darse un refrescante baño sin mas luz que la que dejan entrar la multitud de agujeros de sus rocas, haciendo un juego de colores que dejaran maravillado al visitante.

Aunque el Mediterráneo pase por ser un mar tranquilo, podrán hacerse una idea de la virulencia con que el mar azota nuestras costas en época invernal, pasando por costas de antiguos naufragios, que ahora son invitados impasibles en los fondos marinos, como si de una advertencia se tratara del poder de nuestras aguas.

También visitaran Es Codolar de Biniatram, una cala singular por el tamaño de su arena. Ya que difícilmente podrán levantar uno de sus granos debido a la envergadura de estos. En este caso lo dejamos como una incógnita que solo podrán descifrar cuando estén frente esta hermosa cala.

Ruta sur: desde el puerto de Ciutadella hasta Cala Escorxada. Visitando: Sa Caleta, Santandria, Cala Blanca, Es Cap d’Artruix, Es Lago de Calan Bosch, Playa de Cala’n Bosch, Son Xoriguer, Cala Peretjals, Cala Vell, Son Saura, Es Talaier, Cala’n Turqueta, Macarella y Macarelleta, Cala Galdana, Cala Mitjana, Trebaluger, Cala Fustam y Cala Escorxada.

En esta ruta también tendrán la oportunidad de bañarse en s’Aaigo Dolça, quizás la mayor piscina natural de toda la isla, debido a la transparencia de sus aguas y su fondo de un intenso turquesa por su ausencia de algas, lo que produce la sensación de estar nadando en la mas grande y limpia de las piscinas.

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MENORCA DESDE TIERRA

Menorca, con una extensión costera de 216Km, es la segunda en extensión de todo el archipiélago Balear, con 53Km de punta a punta y 23km en su punto mas ancho, que se encuentra en la parte mas central de la isla.

Monte Toro, con 358 metros de altura, es el pico mas alto, en el cual se encuentra un monasterio con una antigua basílica. Para acceder hasta ella se tiene que llegar hasta la localidad de Mercadal desde la que sale un acceso fácil si se hace en coche y no se tarda mas de quince minutos para llegar hasta arriba. Es una excursión muy recomendable ya que desde su mirador se puede ver buena parte de la isla. También dispone de restaurante y bar con terrazas.

Otra de las muchas curiosidades que encierra Menorca, es la división que forma, entre el Norte y el Sur, casi se podría decir que si pintáramos una línea que la separara en dos mitades, de forma horizontal, observaríamos que dicha línea separa dos formaciones bien distintas, tanto en su geología marítima como terrestre. Ya que la parte norte es más abrupta y accidentada que el sur, con colinas de considerable altura en las que abunda la pizarra arenisca con capas muy dislocadas y de una gran gama de colores rojizos, tanto en el interior como en su costa, la cual está salpicada de bellos acantilados de gran altura, como si de mudos guardianes gigantes se tratara. Desde estos podemos ver bellos arrecifes que se han ido desmoronando desde sus alturas, para después quedar inertes y a merced de las olas que embisten con fuerza contra ellos como si quisiera arrancarlos de su morada.

Al otro lado de esa línea imaginaria, está el cristalino y apacible Sur, más uniforme y de aguas mas tranquilas.

El sur, en general, carece de esos acantilados tan altos y majestuosos como los ya mencionados de la parte norte.

En cambio nos ofrece unas aguas mas tranquilas y unas playas de blancas y finas arenas, convirtiendo dichas playas en las mas bellas y transparentes piscinas naturales… Quizás estas son las que inspiraron a quien denominó “Menorca, la isla blanca y azul”.

Otro de los atractivos que atesora Menorca, son sus numerosos vestigios de civilizaciones prehistóricas, entre estos se encuentra Sa Naveta de’s Tudons, uno de los monumentos megalíticos más antiguos y mejor conservados de toda Europa. Ésta se encuentra a pocos kilómetros de Ciutadella y es de muy fácil acceso, al igual que los innumerables Poblados, Taules y Talaiots, que se encuentran repartidos a lo largo de toda la isla.

Otro de los ejemplos a tener en cuenta para el amante de este tipo de yacimientos, es el poblado de Son Catlar, considerado el mayor poblado talayótico de las islas Baleares, este se encuentra a unos 10km al sur de Ciutadella.

Otra de las joyas que se encuentran en las inmediaciones de Ciutadella justo a siete kilómetros de la ciudad, es el puerto natural de Cala Morell, donde se encuentra una de las necrópolis (de la edad del hierro) más espectaculares de la isla. Se trata de un conjunto de cuevas trabajadas en la roca formando un poblado digno de ser visitado, tanto por el poblado en si como por su entorno, situado todo ello en el afluente de un barranco que acaba en una playa acorde con su entorno.

A pesar de que (como en todas las regiones) hay unos platos que se reservan para días festivos, o celebraciones familiares, debido a su difícil elaboración en algunos casos o por su elevado coste en otros.

Aquí, la dieta Mediterránea, lejos de ser una moda o una novedad, sencillamente es nuestra cocina, ya que para nosotros no requiere un sobreesfuerzo el llevarla a cabo, pues es la cocina de nuestros ancestros y la que viene llenando las mesas de nuestros hogares desde tiempo inmemorial.

Una de las particularidades de este crustáceo, es que solo se puede pescar, durante un corto periodo de tiempo estival, debido a su escasez. Esta veda permite que cada año vayan en aumento en nuestras aguas, ya que existe una gran diferencia tanto de textura como de sabor, con lo ejemplares capturados en otras aguas, menos tranquilas que las nuestras.

Como ejemplo de ello, esta la famosa Caldereta de Langosta.

Esta es una de las razones de su elevado precio.

Aparte de nuestros pescados y mariscos, nuestra cocina tiene un gran arraigo los platos elaborados con verduras.

Quizás nos atreveríamos a decir, que en este sentido, mantenemos un leve parecido y un amor compartido por las verduras, con nuestros vecinos griegos, los cuales son generosos en su dieta por las verduras, obviamente debido al enclave geográfico y por ser salpicados por las mismas aguas, disfrutamos de parecidos tipos de verduras y hortalizas en nuestros mercados.